Cansado y viejoel Tiempo se detiene
en los álamos desnudos,
se duerme plácidamente
y espera...
Ya no son tan cálidas
las soleadas mañanas
y la escarcha lo entumece.
Repite su memoria
el recuerdo de sus ojos,
donde la belleza mora,
y espera...
Espera que ella llegue
y lo mire dulcemente,
como siempre lo miró,
y revitalice sus sentidos.
Con una guirnalda florida
coronará entonces sus sienes,
vestirá de verde los álamos
y caminarán juntos de nuevo.







